"Vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor, pero la
violencia se practica a plena luz del día"

(John Lennon)

sábado 12 de marzo de 2011

Cuando la tierra tiembla

El horror. La devastación. El miedo de un pueblo que estaba preparado para soportar lo peor. Y lo está soportando. Y para renacer de sus cenizas una vez más. Un pueblo apretado. Que siente su suelo temblar constantemente, que lo sintió temblar bajo la nube en forma de hongo y que hoy todavía, tantos años después, sigue sufriendo sus consecuencias. Y que ayer sintió de nuevo, toda la furia de la Tierra.
Es geología. No es Dios, no es el diablo, no es el planeta que se queja. Pero si hubo gente que previno la catástrofe y la desaparición total. Es una ambigüedad, una contradicción. El planeta se va desperezando. Los terremotos y los desastres naturales existen desde que existe el mundo, pero las centrales nucleares, como la que explotó en Fukushima, son creación del hombre.
El planeta intenta continuar con su ritmo de vida normal, el mismo que tiene desde hace 4.500 millones de años, el mismo que lo formó y lo determinó en el estado en el que lo conocemos, pero limpio y perfectamente armónico. Hasta que en el último minuto de la historia de vida de la Tierra, apareció el hombre, el ser humano, como si fuese un cáncer que destruye a su paso todo lo que ve. Que crea invenciones fantásticas con la ciencia y la tecnología, intentando imitar a la naturaleza e incluso superarla. Que la destruyen, que la ensucian, que la aniquilan. Hasta que la naturaleza despliega su fuerza, intenta seguir como antes, pero la mano del hombre creó tantas cosas para que se destruyan; generó tanta basura biológica, química, nuclear; sobrepobló el planeta y se metió en dónde no debía, que las consecuencias de la catástrofe natural son mucho peores.
Y recaen sobre las personas que pierden, pierden su casa, a su familia, su vida, su trabajo, sus sueños.
Y recae sobre el planeta que gana, gana la basura que arrastran las olas inmensas del tsunami hacia alta mar, gana nubes tóxicas, gana derrames de químicos, gana residuos nucleares y de todo tipo.
Y recaen hoy sobre el pueblo que intenta recuperarse de la peor catástrofe de su historia. Peor incluso, que las dos bombas atómicas.

La Tierra tiembla, hace temblar la tierra. Y somos indefensos ante ella, por más preparados que estén los pueblos. Por más que el hombre desarrolle tecnología capaz de imitarla, siempre la naturaleza va a ser más fuerte, más antigua, invencible; porque de ella venimos y porque ella es, en última instancia, la que pone las reglas. Ojalá pudieramos entender eso, y así evitar tanto sufrimiento, tanto horror, tanto dolor. Ojalá la Tierra nos de revancha, ojalá nosotros mimos nos la demos.

4 pasearon por esta calle:

Natys! dijo...

Me asusto más el mapa de las centrales nucleares que la ola del tsunami, soy sincera.
Es una tragedia si, que nosotros mismos nos ocupamos de generar.
Este tema me preocupa...por que hoy son ellos, los preparados. Y mañana?
Besos...

Natys! dijo...

Ah, perdón, me encanta tu nueva casita, felicitaciones por eso!
Una sola cosita, me costó un poco leer este post, no veía bien las letras tan grises..
Ahora si me fui..

Rodolfo Serrano dijo...

Sí, cuesta leer, pero merece la pena

Basquiat dijo...

la naturaleza nos deja sus porqués.
los cuales nunca deben superar a la esperanza.
besos.