"Vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor, pero la
violencia se practica a plena luz del día"

(John Lennon)

martes 8 de julio de 2008

Sábado a la madrugada

Esa noche había sido el final de un día muy feliz. El mundo tenía una nueva licenciada en ciencias políticas que dormía, o probablemente no, en una cama con su novio al lado, después del festejo alocado.

Ella salía del boliche con su speed con vodka en una mano, y conmigo agarrada del otro brazo. Yo salía del boliche con un speed con vodka en una mano y ella agarrada del otro brazo. Él apareció entre esa gente medio ebria y con pocas ganas de irse a dormir... medio ebrio y con pocas ganas de irse a dormir. Y él tiene ese no-se-qué especial que tienen los de su especie, que puede con ella de la misma forma en la que alguien de quien no tengo ganas de acordarme pudo conmigo tantas veces. Ella tiene más ganas de seguir la fiesta que de dormir, y yo también, y sino, igual la acompaño... hoy juego de espectadora, inconscientemente, para escribir un cuento de amor como cualquier otro, pero donde no juego a la protagonista, ni la busco en la ficción.

Llegamos a una casa, abrimos una cerveza. Las cuerdas de una guitarra de amateur empiezan a sonar, con un ritmo a esas fiestas divertidas, con canciones que me llevan lejos de a ratos, con otras que me desquician.

El mundo sigue girando afuera. Adentro cuatro personas cantan y se ríen de ellas mismas. Él la mira desde la puerta, le canta... y emana cariño errante de su mirada. Ella se pierde en su mirada y le hace coro a las palabras de él. Y pasan minutos cortos, y pasan canciones viejas, y pasan cigarrillos, y pasan chistes estúpidos, y pasa un cigarrillo de marihuana, y el Che nos mira desde la pared, y, estoy segura, también desde el cielo, y estos más segura, se ríe de nuestro grito de pelado de "de tu querida presencia, comandanteeeeeeeeeee che guevaraaaaaa", casi con lágrimas.

Afuera todavía no amaneció. En el baño, dos almas que se niegan a amarse, a olvidarse, a dejar de lastimarse y a ser felices, repiten una escena eterna de gritos y reproches. En la alfombra bailo como si fuese un lento, un tema que no es tan lento, con un flaco que no conozco. En su casa, algún ex novio de alguien se va a dormir de mal humor. Los taxistas dando vueltas por la ciudad que apaga sus luces artificiales para prender el sol. El mundo afuera que sigue girando.

Ellos dejan de pelear. Él toca la guitarra sentado en la alfombra con las piernas cruzadas. Su amigo acostado en la cama que hace de sofá. Nosotras bailamos a los saltos por todos lados, pero ya no me acuerdo ni que canción, ni me acuerdo por qué ahora estoy en una silla sentada y me puse las botas, mientras él sigue con su guitarra, ella está acostada en el sofá, y el amigo de él sentado conmigo ocupando mi espacio en la silla.

Y nos teníamos que ir... por fuerza mayor... para almorzar con la nueva licenciada. Pero la puerta no se abría, y me fui a dormir con este chico (a dormir literalmente! mal pensados!). Y ellos se quedaron en la alfombra... peleando de nuevo. Es el medio de una contaminada discusión sin sentido, que los lleva a ningún lado, porque el viernes que viene van a volver a estar ahí, en la misma situación, en cualquier lado.

Cuando el sol ya está muy alto, cuando me tengo que levantar en una hora, él me despiera. No me acuerdo si salimos por la ventana o si se abrió la puerta. Miré otra vez la foto del Che, que me guiñó un ojo.

Volvemos las dos calladas, medio ebrias... mmm... muy ebrias, medio dormidas, sin sentir el viaje, con un sol que molesta.

Él entra al baño. En el espejo hay un dibujo hecho con jabón. Dice T' corazón (dibujo de un corazón) mucho. Se mira a través de los manchones. Dos lágrimas amargas lo asaltan sin perdile permiso. Mientras ella cierra los ojos en su cama, otras dos gotas saladas hacen lo mismo.

8 pasearon por esta calle:

Basquiat dijo...

momentos felices, momentos no tan felices, momentos màgicos, simples momentos, momentos atados con destreza por tu escritura aquella madrugada para hacerlos indelebles.
besos

Nico dijo...

Un final conmovedor, muy lacrimoso; cuando el torrente que de nosotros quiere salir se hace inexorable evitarlo.
Me ha gustado mucho en sí.


Van besos, mujer.

Nico.

elado dijo...

que linda cronica! jaja:D ta bueno conocer los personajes...igual parece una cancion de fito :D

eladolfo


me aburro chango

Camilo dijo...

Gracias por tu aporte en "sigo esperando..." podés ver tu trabajo publicado.
Y justo antes del fin...

Saludos.

Laura dijo...

me tenté, me les uní, bienvenida a leer mis boludeces, adquirí con la caradurez para publicarlas.
lau

maria.antonieta dijo...

Increíble todo lo que puede pasar un sábado a la madrugada. Desde ahora voy a salir los viernes a la noche tratando todo el tiempo de evitar terminar en alguna casa fumando y cantandole al Che.. jeje.
Muy bueno.
Un beso grande!

elado dijo...

ja! changou!! gracias por pasar. si uno no escribe cosas personales pa exorcizar demonios no tiene pa q carajo escribir jaja!...vamos a exorcizar de una vez por todo toda la mierda. la mina esta q era mi novia tenia problemas de esos, la voy a hacer morir asi, tal vez, no quiero q termine bien ja...besos!

adolfo

Proyecto de Escritora dijo...

estoy de acuerdo con la cabecera de tu blog.todos tenemos algo que contar y de lo que aprender.
un saludo!